jueves, 31 de enero de 2013

A veces sí es tarde.

Nunca veía el momento apropiado para decirle que estaba enamorada de él. Unas veces porque no era el momento, otras porque le daba miedo que la rechazara, otras porque esperaba que algún día pudiese escuchar esas palabras en lugar de pronunciarlas, y otras simplemente por cobardía. 
Así fue pasando el tiempo, hasta que un día, sin pensarlo ni esperarlo, ella al fin dijo:
-Te amo. Desde hace muchísimo tiempo, pero nunca he tenido el valor de decírtelo a la cara. Poder demostrarte todo el amor que he atesorado durante tanto tiempo por tí ha sido el motivo de mi existencia. Y ahora la verdad... no sé por qué estoy diciendo esto, y lo peor aún... no sé qué va a ser de mí.
El llanto ensordecedor con los gritos de dolor de quien sabe que ha perdido al  amor de su vida, terminaron con aquella declaración. Y allí, sentada junto al ataúd que contenía su cuerpo, fue cuando reunió el valor y el coraje suficientes para decirle lo que sentía.

miércoles, 30 de enero de 2013

Belleza atrapada.

Atractiva, seductora, sutil... así volaba la mariposa entre las flores del jardín. Su infinita belleza atrajo a un biólogo que estudiaba las flores. Tras contemplarla durante un instante, la atrapó con su red. Así fue como la linda mariposa, quedó para siempre atrapada tras una vitrina, con un alfiler clavado en el corazón.

martes, 29 de enero de 2013

Las redes sociales

Quizás le dedicaba demasiado tiempo a publicar y divulgar contenidos por las redes sociales, pero  el tiempo invertido había dado sus frutos y por fin había logrado tener más de 1000 seguidores en Twitter y    1500 amigos en Facebook. Por eso aquella tarde  en la que había alcanzado esas cifras decidió bajar a celebrarlo al bar de la esquina donde, con suerte, quizás pudiera contarle su éxito a algún borracho... Aunque ese tipo de anécdotas nunca las subía a la red.


lunes, 28 de enero de 2013

La calle donde jugaba.


Sentía nostalgia al pasar por la calle donde vivió cuando era pequeño. Al hacerlo, volvían a su mente imágenes casi olvidadas de niños y niñas jugando, riendo y gritando. Casi siempre las imágenes se desvanecían al percibir la nueva realidad, y es que en esa calle ahora había más coches aparcados que niños hubo jugando en su infancia.

domingo, 27 de enero de 2013

La alarma del llanto.


De repente los niños empezaron a gritar:
-¡Paco está llorando! ¡Paco está llorando!
Como aquel juego no entrañaba peligro, el maestro algo asustado, se acercó rápidamente y le preguntó:
-¿Qué te ha pasado Paco? ¿Por qué lloras?
-No me ha pasado nada... estoy llorando porque me lo estoy pasando muy bien.



Al niño que me enseñó que también se puede llorar de felicidad.

sábado, 26 de enero de 2013

La cárcel de papel y tinta.

Escribió sus ideas, emociones y sentimientos en frases y palabras. Después las encerró en un cuento y así, atrapadas en esa cárcel de papel y tinta, no escaparían. 
No sabemos si lo hizo porque los muros de esa cárcel son tan frágiles, que con sólo una mirada pueden derrumbarse. Una mirada que al pasar por sus letras, haga que sus frases y palabras vuelvan a convertirse en ideas, emociones y sentimientos que queden libres y se contagien.

viernes, 25 de enero de 2013

La sala de espera.

Tan sólo se escuchaba de fondo el desagradable ruido de alguna de esas herramientas que utilizan los dentistas. Ni una sola palabra, ninguna conversación. Compartían sala dos jóvenes absortos en profundas conversaciones mantenidas a través del chat de sus teléfonos móviles. A su lado, sus madres, inmersas en una trama de cotilleos e historias de corazón escritas en una revista. También había una niña pequeña que tímidamente balanceaba los pies. Junto a ella, su padre, que aunque estaba allí de cuerpo presente, seguro tenía la mente en otro sitio. La escena la completaba una chica que, por lo que reflejaba sus rostro, se preguntaba en qué momento las personas habíamos llegado a ese extremo... De repente se rompió ese silencio por una voz que provenía desde fuera de la sala y pronunciaba un nombre. Era el turno del siguiente.

jueves, 24 de enero de 2013

Supersticiones.

Nunca había sido muy supersticioso. Pero un martes doce, cuando iba conduciendo hacia el trabajo, se le cruzó un gato blanco. Por no atropellarlo, dio un volantazo y golpeó su retrovisor contra una farola. Fue entonces cuando se preguntó que habría pasado si aquel gato hubiese sido negro, el martes hubiese sido trece y el espejo se hubiese roto.

miércoles, 23 de enero de 2013

Renovarse o huir.

Se encontraban desnudos sobre la cama dispuestos a entregarse el uno al otro. Quizás porque aquella forma de amarse formaba parte de la rutina diaria, ella insistió en que necesitaba experimentar cosas nuevas. Fue entonces cuando él se vistió, y sin decir nada, se marchó para siempre.

martes, 22 de enero de 2013

Mirada perdida.

A los pies de la cama,
en un laberinto de ideas
por el suelo dibujadas,
se perdía su mirada.

Imaginaba momentos,
recordaba palabras,
mezclando unos y otras
se perdía su mirada.

Con los ojos cerrados
pensando que soñaba
si los abría sin querer,
se perdía su mirada.

Así noche tras noche,
en los pies de la cama
su mirada se perdía
y nadie la encontraba.


lunes, 21 de enero de 2013

Cambio de sentido.

Caminando hacía atrás, como si al hacerlo se acercase al pasado, intentaba huir de aquel presente vacío que no tenía ningún futuro. Demasiados errores. Demasiadas oportunidades perdidas. Demasiados miedos. Demasiadas ganas de no haberse equivocado, de haber aprovechado sus oportunidades y de no haber sido tan cobarde. Por eso se esforzaba en huir de sí mismo y de todo cuanto le rodeaba. Pero en mitad de esa huída, la encontró; y cambió el sentido de sus pasos. Comenzó a caminar hacia adelante, hacia el futuro; deseando que el presente pasara rápido para dejar lo más lejos posible su pasado.

domingo, 20 de enero de 2013

En mitad de la noche.

Era la primera vez que dormía sola en su nueva casa.  De madrugada, en el silencio de la noche, sintió un aliento frío en la nuca que la despertó. Intentó gritar,  pero su voz quedó ahogada por completo. Fue entonces cuando comprendió que abrir los ojos fue el comienzo de su peor pesadilla. 

sábado, 19 de enero de 2013

El pacto.

Hay personas que no resuelven sus discrepancias discutiendo. Por eso, ellos decidieron resolver aquella situación con un apretón de manos, sin necesidad de testigos y decididos a esperar y aceptar los caprichos del destino. Afortunadamente eran de los que creían que los humanos se atan con palabras y que aún quedan personas capaces de cumplir sus promesas.



A José Antonio y Andrés. En este caso, sin imparcialidad.

viernes, 18 de enero de 2013

¿Empezar de cero?


Desde aquel día, tenía la extraña sensación de despertar junto a un extraño. Por eso, su única ilusión era que todo volviese ser como antes del accidente. No podía dejar de repetirse las últimas palabras que le dijo cuando aún la reconocía, segundos antes de que el coche se saliese de la carretera:
"No corras tanto mi amor."
Lo único que le mantenía junto a él era descubrir cada mañana en sus ojos la misma mirada que el día en que se conocieron.

jueves, 17 de enero de 2013

Acordes de una vida.

Triste y abandonada. Así se sentía aquella guitarra en aquel desván. Sin duda, un trágico final para un instrumento del que nacieron tantas historias, canciones y melodías. Había llegado hasta allí, abandonada por alguien que no era capaz de recordar la magia de los momentos que vivieron juntos. Alguien que, seguramente, ya no recordaba aquellas primeras canciones con las que descubrieron juntos la música. Alguien que olvidó todos los momentos en los que se tuvieron como única compañía. Alguien que ignoró las risas, lágrimas, versos y besos que, a veces, regalaron; y otras, robaron. Alguien que arrinconó en su mente lo que con ella  había aprendido, dejando caer en el olvido a aquella guitarra que tanto le había dado y gracias a la cual había llegado a ser mejor persona.
Por eso, en aquel desván, sonaba la música más triste que podía sonar: el silencio.

miércoles, 16 de enero de 2013

La última discusión

En medio de aquella absurda discusión le dijo cosas que, quizás, ni sentía ni pensaba. Cuando eso sucede, las palabras duelen. Y mucho. Había perdido por completo los papeles y terminó gritándole que se marchara y le olvidara para siempre. No se le pasó por la cabeza que, por primera y última vez, se tomaría sus palabras al pie de la letra.

martes, 15 de enero de 2013

La espera

Llevaba toda su vida esperando esas cosas que se suelen esperar: el autobús, su turno en alguna cola, algún mensaje o llamada, un regalo, un cambio en su vida, a alguien especial... Y casi todo llegaba, aunque no siempre como esperaba. Por eso seguía esperando. Porque a veces, sólo a veces, merece la pena esperar por si llega una segunda oportunidad.

lunes, 14 de enero de 2013

Miradas.

No sabría decir cuánto tiempo llevaba mirándola fijamente, pero estaba atrapado, hipnotizado por aquel rostro. Por eso no pudo apartar la mirada cuando, entre la multitud que se interponía entre ellos, sus ojos se encontraron. En ese momento tan sólo pudo sonreír. Entonces ella comenzó a caminar hacia él porque, a pesar de ser un extraño, su tierna mirada y aquella dulce sonrisa expresaron algo que un desconocido nunca se hubiese atrevido a expresar con palabras.

domingo, 13 de enero de 2013

Dónde.

Al conocerse, ella se preguntó dónde habría estado él toda su vida. Él, dónde estaría ella el resto de la suya.

sábado, 12 de enero de 2013

La máscara del payaso.

Aquel era el payaso más gracioso que había visto en toda su vida. Por eso, al terminar la función, se acercó a darle la enhorabuena y a decirle que le admiraba por el don que tenía de hacer reír a tanta gente. El payaso, muy agradecido, le dedicó la mejor de sus sonrisas, al mismo tiempo que pensaba para sí, que tendría que seguir escondiéndose para llorar.

viernes, 11 de enero de 2013

El maestro triste

Ya apenas sonreía, y cuando lo hacía, era por cortesía. Los tiempos en los que jugaba, cantaba, bailaba y contaba anécdotas y cuentos a sus niños, quedaban muy lejos. No recordaba quién le dio el último abrazo como muestra de afecto y agradecimiento; ni cuando se lo dieron. A pesar de ello, siempre con un semblante serio y amable, cada día se esforzaba para dar la mejor instrucción posible a sus alumnos. Lo triste era que había dejado de darles lo mejor de sí mismo.

jueves, 10 de enero de 2013

Amor en el tintero.

Cada noche soñaba con aquel momento. Se perdía entre palabras y frases para crear la declaración de amor más maravillosa que jamás hubiese existido. Imaginaba el instante en que tomaba su mano y pronunciaba parte de esas hermosas palabras, ya que nunca las terminaba, porque eran silenciadas por un beso. Para él, imaginarlo era suficiente. Para ella, hubiese sido suficiente un simple y sincero "te quiero". 

miércoles, 9 de enero de 2013

Viviendo deprisa

Caminaba deprisa, mirando al suelo y repitiendo una serie absurda de pisadas: baldosa, baldosa, línea; baldosa, baldosa, línea... Fue entonces cuando su maletín golpeó en el bolso a una mujer que paseaba con su hijo. Ni si quiera se hubiese detenido a pedir disculpas si no hubiese escuchado aquella pregunta: 
-¿Mamá, por qué tiene tanta prisa ese muchacho?
La madre quedó callada, observando al muchacho, que  la miraba, ansioso por escuchar lo que respondería a su hijo.
-No lo sé hijo -respondió- pregúntale a él.
El muchacho, antes de que el niño tuviese tiempo de decir nada, respondió avergonzado:
-Yo tampoco lo sé.
Y con esa duda, permaneció allí durante varios minutos, callado, inmóvil, con la mirada perdida; hasta que se dio la vuelta y reanudó su marcha muy despacio. Por primera vez, observó los rostros de la gente que caminaban junto a él por aquella acera, devolvió la sonrisa a una niña que pasó a su lado y se dio  cuenta de que era primavera, pues se escuchaban pájaros de fondo y los árboles estaban floreciendo.


martes, 8 de enero de 2013

Amor fugaz.

Estaba desnudo. Muy excitado. Jadeaba con cada embestida. Gemía cada vez que sus uñas se clavaban en su espalda y su lengua rozaba su pecho. Se sentía felizmente atrapado entre sus piernas, de las que por la fuerza con que lo abrazaban, le parecía imposible escapar. Así fue como se enamoró perdidamente durante tan sólo 30 segundos. De ese modo tan real, pero fugaz y efímero, conoció la forma más sincera de amar que encontraría en toda su vida.

lunes, 7 de enero de 2013

Perdidos.

Cuando comprendió que no sabían hacia donde se dirigían, soltó su mano y miró hacía atrás buscando el camino de regreso. Lo más cercano que vio fue el horizonte.

sábado, 5 de enero de 2013

Cicatrices de tristeza.


Cuando se miraba al espejo y veía como el tiempo había marcado su rostro, lo que más le dolía era que ninguna de esas arrugas había sido dibujada a base de risas. Quizás se había tomado la vida demasiado en serio.

viernes, 4 de enero de 2013

Malas compañías.

A las cinco de la madrugada le preguntó al insomnio por qué no le dejaba dormir. Éste le respondió que esa pregunta debía hacérsela a sus preocupaciones, ya que él tan sólo estaba allí para hacerles compañía.

jueves, 3 de enero de 2013

Baño eterno.

Dos velas colocadas sobre el lavabo iluminaban la habitación. De fondo sonaba la melancólica música de un piano. Junto a los botes de gel había una botella de vino blanco vacía y una copa rota. Ella, tumbada en la bañera, permanecía tranquila, serena, con la mirada ausente; mientras, poco a poco, el agua se tintaba de rojo.

miércoles, 2 de enero de 2013

En la esquina del olvido.

Cada mañana paseaba hasta la esquina desde la que, escondido, podía verla pasar. Esa fue la forma mediante la que pretendía aprender a olvidarla.

martes, 1 de enero de 2013

Cerrado por derribo

Su corazón quedó tan dañado que tuvo que cerrarlo. Pero lo hizo por fuera y dejó las llaves puestas, por si algún día alguien lo encontraba.