domingo, 27 de marzo de 2016

Qué bonito recordar con cariño

Quizás lo que no podemos olvidar es lo que no podemos dejar de querer. 

Y es que cosas tan simples como la paciencia, hacer pensar o reír, la comprensión, la amabilidad, la dulzura o la creatividad... también dejan huella. 

Eduardo Galeano dijo que recordar es volver a pasar por el corazón...

Qué bonito recordar con cariño.

viernes, 15 de agosto de 2014

Días que te marcan

Debido a la velocidad que llevaba, tras el golpe salí despedido y caí de espaldas a unos tres metros del lugar del impacto. Si hay algo que nunca olvidaré es aquel intenso olor a sangre y ver como el mundo se teñía poco a poco de rojo al igual que el inicio de una película de 007. 
Hoy hace 16 años, pero sigue pareciéndome que fue ayer. Guardo muchas imágenes que se grabaron a fuego en  mi memoria: 
Mi sangre cayendo al suelo. 
El cobarde que huyó. 
Los valientes que se quedaron. 
El que pidió auxilio. 
Saltar aquella valla.
La gente que me miraba por la calle.
La sala de urgencias.
Las cuchillas con que me afeitaron. 
La aguja que entraba y salía de mi cabeza. 
Aquel extraño hilo negro. 
Mis padres con los ojos llenos de lágrimas. 
Las caras asustadas de mis amigos. 
La mirada de preocupación del médico. 
El techo de la ambulancia.
El hospital.
Las radiografías de mi cráneo. 
El nudo de mi medalla. 
El significado de TCE. 
Tener que estar en ayunas. 
El hambre.
Las preguntas que me repetían cada 30 minutos. 
El miedo a no poder contestarlas. 
La vuelta a casa. 
Las visitas de mi familia. 
Sus caras. 
La primera vez que me miré al espejo. 
Mi cara. 
Mis amigos. 
Entre ellos, Shasha.
La diadema de antenas.
Y darle vueltas y vueltas a todo esto al acostarme.

Curiosamente, aquel fue el día de feria que nunca podré olvidar. Y es que hay días que te marcan. A veces literalmente.





jueves, 14 de agosto de 2014

Un lugar donde el dolor ya no duele


Hay un lugar donde el dolor ya no duele.
Creo que está junto al olvido, al lado de la indiferencia.
No resulta fácil llegar, ya que es muy difícil olvidar
lo que no puedes dejar de amar.

Por suerte, los recuerdos también cambian.
Se difuminan y acaban resultando borrosos. 
Se mezclan con las mentiras que nos hacemos, 
mentiras que con el tiempo, hasta nos creemos. 
Quizás así esos recuerdos duelan menos. 
Quizás así la desilusión se pase antes.
Quizás así lleguemos antes a ese lugar.
A ese lugar donde el dolor ya no duele.

Una razón por la que siempre intentamos ir, 
y que por mucho que se repita, siempre nos duele, 
es cómo la gente entra y sale de nuestras vidas.
Porque por desgracia, qué poquita se queda.
Tantos momentos vividos con esa gente...
esa gente a la que nunca quisimos abandonar, 
y a la que fue imposible aferrarnos demasiado tiempo. 
Porque que de tanto "ni contigo, ni sin ti", 
al final la gente termina por alejarse.
Casi siempre por nuestra culpa. O por culpa de otro alguien. 
Si bien podría darse el caso, aunque de forma muy extraña, 
de que la culpa fuese suya.

Quedémosnos con quienes no se marchan,
con a quienes solo podríamos culpar 
de no dejarnos emprender un viaje a... 
ese lugar donde el dolor ya no duele.