viernes, 18 de abril de 2014

Desvarios primaverales

Llegó la primavera. 
Y con ella las flores. 
Y el polen. 
Y la alergia. 
Y la astenia. 

Con tanta alegría en el ambiente, 
ya nadie nos recuerda 
que no hay bien que por mal no venga. 
Ni que cien años dure. 
Por desgracia, o por suerte. 

Y es que para casi todo 
solo necesitamos 
que pase el tiempo. 
Que pase la vida. 

Aunque a veces el tiempo 
pasa demasiado rápido. 
Otras pasa demasiado tiempo. 
Realmente da igual, siempre es demasiado. 

Todo es cuestión de acostumbrarse. 
Y a todo, a todo, nos acostumbramos. 
Hasta podríamos acostumbrarnos a ser felices. 
El problema es que no lo hacemos 
porque nadie nos ha enseñado a hacerlo.