Se arrancó los ojos, se cortó la lengua, reventó sus tímpanos y se quemó el olfato. Después se amputó los brazos. Ni así dejó de amarle con los cinco sentidos.
Hay historias que necesitan empezar varias veces. Hay historias que no terminan de empezar. Hay historias a las que les cuesta seguir. Hay historias que se hacen largas y están deseando terminar. Hay historias breves, que nos gustaría que durasen más. Y aquí están mis historias, mis historias de menos de 7 centímetros. Bienvenidos/as.
jueves, 28 de febrero de 2013
miércoles, 27 de febrero de 2013
Casi todo es posible.
-Todo en esta vida es posible siempre que se intente.
-¿¡Todo!? Algo habrá que sea imposible.. ¿no?
-Es posible que haya algo imposible, por eso creo que todo es posible.
-¿Todo menos lo que sea imposible?
-Es posible.
martes, 26 de febrero de 2013
Payasos de la vida
La vida, escenario donde el humano hace de actor.
Donde se llora y se ríe, se tienen penas e ilusión.
A veces hacemos de payasos y reímos por no llorar.
Payasos, tristes payasos, sin circo ni libertad.
Así, hasta que nos toca interpretar la obra de la muerte. Muerte que todo lo acalla y terminamos de actuar.
Tina.
lunes, 25 de febrero de 2013
La puerta
Anhelaba vivir en un mundo donde cuando una puerta se cerrase, otra se abriese. Porque en el suyo, siempre se usaba la misma para entrar y salir.
domingo, 24 de febrero de 2013
El vuelo
Sus problemas de vista le hicieron pensar que volaba muy alto, cuando realmente, lo hacía a ras de suelo.
sábado, 23 de febrero de 2013
Páginas en blanco
Y en aquel hermoso cuento, de repente, apareció una página en blanco. Y otra. Y otra. Y otra...
viernes, 22 de febrero de 2013
Sentirse guapa
Se había maquillado atractiva y sensual. Llevaba el pelo suelto, con un peinado seductor y a la vez natural. En su piel relucía una fina capa de aceite y su cuerpo desprendía un aroma dulce y fresco. ¿Qué importaba que fuesen las 12:00 de la mañana de un martes? A ella le encantaba sentirse guapa, y además, el butanero estaba a punto de llegar.
jueves, 21 de febrero de 2013
El poder del no.
Los tenedores eran coches, y las cucharas camiones. Así era como los niños, tirados por el suelo en la esquina del salón, jugaban y daban rienda suelta a su imaginación. En la mesa, sus padres charlaban mientras tomaban tranquilamente una copa después de la cena.
Entonces, la madre de uno de los niños, al ver lo que estaban haciendo, les dijo:
-Niños, no se os ocurra meter el tenedor en el enchufe...
Segundos después, la casa quedó oscura. Habían saltado los plomos.
miércoles, 20 de febrero de 2013
Sangre azul
Al ver que la sangre que brotaba de la herida de su corazón era azul, comprendió que realmente era una princesa.
martes, 19 de febrero de 2013
Hablarle a las paredes.
-Por favor no me dejes... -le susurró a la puerta abierta, en medio de aquella habitación vacía-.
lunes, 18 de febrero de 2013
El reflejo de su alma.
Desde aquel día, cada vez que se miraba al espejo, veía reflejado un monstruo.
domingo, 17 de febrero de 2013
Le llamaban loco
Vivía sólo desde hacía demasiado tiempo. Quizás fuese por eso, o porque hablaba sólo, la gente le tomaba por loco. Posiblemente también ayudó el hecho de que compró una moto y al mes siguiente compró otra exactamente igual. Alguien normal no haría algo así. Él tampoco dijo nunca que lo hizo porque no quería que la primera moto se sintiese triste y sola.
viernes, 15 de febrero de 2013
El olvido no existe.
"El olvido no existe". Había repetido esa frase cientos de veces. Y ahora, buscaba la forma más rápida de intentar olvidar, de intentar algo que para él no existía.
Desaparecer, esconderse, escapar e irse a cualquier otro lugar no serviría de nada, ya que allá donde fuese, seguro le perseguirían sus recuerdos. Recuerdos cargados de ilusiones. Ilusiones repletas de errores. Errores convertidos en recuerdos. Y así se cerraba un círculo del que no podía escapar.
Empezó a luchar con todas sus fuerzas para salir de aquel círculo, pero no lo conseguía. Entonces comprendió que cuanto más luchaba, más fuertes se hacían sus recuerdos, desilusiones y errores. Entonces decidió rendirse, porque quizás así, pudiera llegar a olvidar.
jueves, 14 de febrero de 2013
El barco
Había una vez un barco que navegaba perdido en alta mar. Un día, cuando empezaba a anochecer, apareció una luz a lo lejos. Quizás fuese un faro. ¿Estaría cerca de tierra? Ilusionado con aquella idea, el barco tomo rumbo hacía a la luz, pero cuando apenas faltaban unas millas para llegar a ella, ésta dejo de lucir. Con la luna de fondo, bajo la suave mirada de las estrellas, el barco volvió a quedar perdido y a la deriva... navegando a toda vela hacia un acantilado de afiladas rocas.
miércoles, 13 de febrero de 2013
El Cristo del Perdón.
Una fuerte emoción le asaltó erizándole el bello cuando aquella noche, bajo la luz de los cirios, se escuchaba de fondo una saeta y procesionaba frente a él el Santísimo Cristo del Perdón. Se santiguó y cerró los ojos. Al hacerlo, apareció en sus pensamientos su hermano, a quien hacía más de dos años que ni veía ni hablaba... ni pensaba hacerlo.
martes, 12 de febrero de 2013
Sutilezas.
-¿Estás bien?
-Sí. ¿Por qué lo preguntas?
-Por nada. Últimamente te noto seria.
-Bueno, no sé... estoy un poco rara. Creo que me va a venir la regla.
-Será eso entonces, aún así... ¿Puedo ayudarte en algo?
-No tranquilo, estoy bien, ésto seguro que se me pasa. Gracias.
Y aunque parezca absurdo, de aquella forma tan sutil, ella pretendía que él se diese cuenta de que ya no estaba enamorada.
lunes, 11 de febrero de 2013
Cariño, amor y dolor.
Se querían mucho. Muchísimo. Pero no de la misma manera. Era difícil de comprender, pero amar estaba empezando a hacerle daño. Mucho daño. Por eso se prometió no volver a querer así a nadie nunca más.
domingo, 10 de febrero de 2013
La ciudad de los besos.
Erase una vez un lugar muy extraño en el que el ambiente olía por igual a amor y tristeza. Sus calles asfaltadas con cariño. Los edificios construidos con lágrimas. Las plazas, hechas de pasión, estaban adornadas con fuentes llenas de dolor. Sus parques, de miradas perdidas, se decoraban con jardines de ilusiones repletos de flores marchitas. En las escuelas se aprendía a besar, pero también se enseñaba a dejar de amar. Y en los bares, era donde se ahogaban las penas entre historias con principio y sin final.
Aquella era la ciudad de los besos... de los besos que no se dan.viernes, 8 de febrero de 2013
No te hagas la longui.
Al verlo a lo lejos, se cruzó de acera y se puso a mirar un escaparate para darle la espalda, confiando en que no la había visto.
-¡Hasta luego! -gritó él al pasar junto a ella. Y es que era de ese tipo de personas que no comprende a la gente que le cuesta tanto trabajo dar un saludo.
jueves, 7 de febrero de 2013
El café.
Tenía la mala costumbre de llamar "tomar café" a la situación en la que, frente a una mesa llena de tazas, juzgaba sin miramientos la vida de los demás. Quizás por esa mala costumbre, cada vez se servían menos tazas sobre la mesa. Y cada vez menos... Hasta que llegó el día en que, literalmente, empezó a tomar café. Eso sí, café sólo.
miércoles, 6 de febrero de 2013
¿Papá o mamá?
-¿A quién quieres más, a papá o a mamá?
-A ninguno de los dos... ¡A la tele!.
Y al día siguiente, en aquella casa, se compró otra televisión.
martes, 5 de febrero de 2013
El laberinto.
Su reacción ante las continuas decepciones que había tenido en la vida fue construir un laberinto frente a su casa. De esa forma, quien quisiera llegar hasta él, tendría que realizar un gran esfuerzo. Se dió cuenta del maravilloso trabajo que había hecho cuando intentó salir.
lunes, 4 de febrero de 2013
Ser tú mismo/a.
Lo había intentado casi todo, pero no conseguía que ella se fijase en él. Quizás porque estaba harto de intentarlo, dejó de actuar, dejó de tener ideas absurdas, dejó de intentar aparentar lo que no era, y comenzó a ser él mismo. Entonces, sucedió.
domingo, 3 de febrero de 2013
Media naranja
Todos los días laborables iba al mismo restaurante y se sentaba en la misma mesa. Aunque variaba el primer y el segundo plato, de postre siempre pedía una naranja. A pesar de llevar más de un año repitiendo aquel comportamiento sin saber a ciencia cierta si lo entendían, siempre dejaba algo de propina junto a la media naranja que nunca se comía.
viernes, 1 de febrero de 2013
El mensaje.
Había perdido la cuenta de cuántas veces se había despertado esa noche. Siempre de la misma forma, angustiado, sobresaltado, muy triste; con la única esperanza de mirar el teléfono y encontrar un mensaje que abriese una puerta a la reconciliación. La misma escena se repetía y repetía cada veinte o treinta minutos... Pero el mensaje no llegó. Si lo hizo el alba, con una luz distinta, tenue; que dibujó el día de blanco y negro.
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