viernes, 1 de febrero de 2013

El mensaje.


Había perdido la cuenta de cuántas veces se había despertado esa noche. Siempre de la misma forma, angustiado, sobresaltado, muy triste; con la única esperanza de mirar el teléfono y encontrar un mensaje que abriese una puerta a la reconciliación. La misma escena se repetía y repetía cada veinte o treinta minutos... Pero el mensaje no llegó. Si lo hizo el alba, con una luz distinta, tenue; que dibujó el día de blanco y negro.

No hay comentarios:

Publicar un comentario