Había una vez un barco que navegaba perdido en alta mar. Un día, cuando empezaba a anochecer, apareció una luz a lo lejos. Quizás fuese un faro. ¿Estaría cerca de tierra? Ilusionado con aquella idea, el barco tomo rumbo hacía a la luz, pero cuando apenas faltaban unas millas para llegar a ella, ésta dejo de lucir. Con la luna de fondo, bajo la suave mirada de las estrellas, el barco volvió a quedar perdido y a la deriva... navegando a toda vela hacia un acantilado de afiladas rocas.
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