miércoles, 13 de febrero de 2013

El Cristo del Perdón.

Una fuerte emoción le asaltó erizándole el bello cuando aquella noche, bajo la luz de los cirios, se escuchaba de fondo una saeta y procesionaba frente a él el Santísimo Cristo del Perdón. Se santiguó y cerró los ojos. Al hacerlo, apareció en sus pensamientos su hermano, a quien hacía más de dos años que ni veía ni hablaba... ni pensaba hacerlo.

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