"El olvido no existe". Había repetido esa frase cientos de veces. Y ahora, buscaba la forma más rápida de intentar olvidar, de intentar algo que para él no existía.
Desaparecer, esconderse, escapar e irse a cualquier otro lugar no serviría de nada, ya que allá donde fuese, seguro le perseguirían sus recuerdos. Recuerdos cargados de ilusiones. Ilusiones repletas de errores. Errores convertidos en recuerdos. Y así se cerraba un círculo del que no podía escapar.
Empezó a luchar con todas sus fuerzas para salir de aquel círculo, pero no lo conseguía. Entonces comprendió que cuanto más luchaba, más fuertes se hacían sus recuerdos, desilusiones y errores. Entonces decidió rendirse, porque quizás así, pudiera llegar a olvidar.
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