viernes, 8 de febrero de 2013

No te hagas la longui.

Al verlo a lo lejos, se cruzó de acera y se puso a mirar un escaparate para darle la espalda, confiando en que no la había visto.
-¡Hasta luego! -gritó él al pasar junto a ella. Y es que era de ese tipo de personas que no comprende a la gente que le cuesta tanto trabajo dar un saludo.

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