Tenía la mala costumbre de llamar "tomar café" a la situación en la que, frente a una mesa llena de tazas, juzgaba sin miramientos la vida de los demás. Quizás por esa mala costumbre, cada vez se servían menos tazas sobre la mesa. Y cada vez menos... Hasta que llegó el día en que, literalmente, empezó a tomar café. Eso sí, café sólo.
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