Llegó la primavera.
Y con ella las flores.
Y el polen.
Y la alergia.
Y la astenia.
Con tanta alegría en el ambiente,
ya nadie nos recuerda
que no hay bien que por mal no venga.
Ni que cien años dure.
Por desgracia, o por suerte.
Y es que para casi todo
solo necesitamos
que pase el tiempo.
Que pase la vida.
Aunque a veces el tiempo
pasa demasiado rápido.
Otras pasa demasiado tiempo.
Realmente da igual, siempre es demasiado.
Todo es cuestión de acostumbrarse.
Y a todo, a todo, nos acostumbramos.
Hasta podríamos acostumbrarnos a ser felices.
El problema es que no lo hacemos
porque nadie nos ha enseñado a hacerlo.
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