jueves, 14 de agosto de 2014

Un lugar donde el dolor ya no duele


Hay un lugar donde el dolor ya no duele.
Creo que está junto al olvido, al lado de la indiferencia.
No resulta fácil llegar, ya que es muy difícil olvidar
lo que no puedes dejar de amar.

Por suerte, los recuerdos también cambian.
Se difuminan y acaban resultando borrosos. 
Se mezclan con las mentiras que nos hacemos, 
mentiras que con el tiempo, hasta nos creemos. 
Quizás así esos recuerdos duelan menos. 
Quizás así la desilusión se pase antes.
Quizás así lleguemos antes a ese lugar.
A ese lugar donde el dolor ya no duele.

Una razón por la que siempre intentamos ir, 
y que por mucho que se repita, siempre nos duele, 
es cómo la gente entra y sale de nuestras vidas.
Porque por desgracia, qué poquita se queda.
Tantos momentos vividos con esa gente...
esa gente a la que nunca quisimos abandonar, 
y a la que fue imposible aferrarnos demasiado tiempo. 
Porque que de tanto "ni contigo, ni sin ti", 
al final la gente termina por alejarse.
Casi siempre por nuestra culpa. O por culpa de otro alguien. 
Si bien podría darse el caso, aunque de forma muy extraña, 
de que la culpa fuese suya.

Quedémosnos con quienes no se marchan,
con a quienes solo podríamos culpar 
de no dejarnos emprender un viaje a... 
ese lugar donde el dolor ya no duele.


No hay comentarios:

Publicar un comentario