Llevaba toda su vida esperando esas cosas que se suelen esperar: el autobús, su turno en alguna cola, algún mensaje o llamada, un regalo, un cambio en su vida, a alguien especial... Y casi todo llegaba, aunque no siempre como esperaba. Por eso seguía esperando. Porque a veces, sólo a veces, merece la pena esperar por si llega una segunda oportunidad.
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