jueves, 3 de enero de 2013

Baño eterno.

Dos velas colocadas sobre el lavabo iluminaban la habitación. De fondo sonaba la melancólica música de un piano. Junto a los botes de gel había una botella de vino blanco vacía y una copa rota. Ella, tumbada en la bañera, permanecía tranquila, serena, con la mirada ausente; mientras, poco a poco, el agua se tintaba de rojo.

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