A veces no queda otra que adaptarse, o aprender.
Adaptarse a las distancias, o aprender a soportar el peso de las despedidas.
Adaptarse a los silencios, o aprender a callar cuando quieres
gritar.
Adaptarse a los cambios, o aprender que nunca volveremos a ser los que éramos.
Adaptarse a los vacíos que a veces nos llegan, o aprender a llenarnos de esas ausencias.
Adaptarse a las desilusiones, o aprender a aceptar que las cosas no son como queremos.
En definitiva, se trata de adaptarse a la necesidad de adaptarse, y aprender que nos queda mucho por aprender.
No hay comentarios:
Publicar un comentario