domingo, 15 de diciembre de 2013

Los ideales perdidos.

¿Quién no ha perseguido ideales y con el tiempo ha descubierto que no existían? O peor aún, que no necesitaba perseguirlos... Es curiosa la tendencia que tenemos las personas de adoptar un "modo búsqueda" continuo debido a la gran cantidad de ideales que creamos y en los que creemos. Por suerte, si es fácil crear o creer, también lo es destruir.
Seamos sinceros.
¿Quién no ha idealizado el trabajo perfecto? Bueno, es cierto, ahora ya con trabajar hay que sentirse bendecido, como si no tuviésemos derecho a aspirar a nada. 
¿Quién no ha idealizado la amistad? Ese/a amigo/a perfecto/a, sí, ese "mejor amigo" o "mejor amiga" que parece ser que no tiene derecho a equivocarse nunca. Como nos pasa a nosotros, que nunca nos equivocamos.
¿Quién no ha idealizado el amor? Si no lo hiciésemos no sería tan hermoso. Porque qué bonito es el amor. Y el coqueteo. Y la seducción. Y el sexo. Y la incertidumbre, la inseguridad, los celos, la infidelidad, la indiferencia, el abandono... qué bonito.
¿Quién no ha idealizado la felicidad? Hasta el punto que parece que ser feliz es difícil. Y mira que algunos con reír, comer y follar alcanzamos dosis altísimas de felicidad. No me leas con esa cara. No soy Jorge Bucay ni Paulo Coelho. Y tampoco soy simple, aunque pueda parecerlo. Creo que los que sabemos ser felices con cosas tan "superficiales" lo hacemos a sabiendas que nuestra amiga felicidad, al igual que viene, se va. Por eso pensamos que cualquier momento es bueno para cagarse en el correo que va y viene. Ninguna emoción puede sentirse constantemente, tendemos a alcanzar un estado emocional "neutro". Eso no lo digo yo, lo dice la Psicología. Y pasa con todas las emociones. Incluso con la tristeza. 
¿Quién no ha idealizado la tristeza? Porque qué necesario es sentirse triste y desdichado por cosas absurdas. Solo digo una cosa: cuidadito con la tristeza, que se contagia. Casi igual que un bostezo. Deberían educarnos desde pequeños para no bostezar, y mucho menos tristeza. Que eso de que las penas entre dos son medias penas es mentira. No sé quién lo dijo, pero ya tenía ganas de dar por culo y amargarle el día a alguien. Mi consejo (con tu permiso), es que aprendas a gestionar esa tristeza, pero sobre todo que aprendas a dejarla en casa. Ya llegará un momento de sentarse con ella y ver qué pasa. 
No quiero extenderme mucho, ya que no me gustaría que me idealizases por lo que escribo o cómo escribo. Prefiero que dejes de leerme, que pienses que soy gilipollas, o incluso que me regales la más absoluta indiferencia. A mí, después de tantas idealizaciones, que no me idealices es el mejor favor que puedes hacerme. Porque idealizar a una persona creo que es lo peor que se le puede hacer, ya que es el paso previo a una decepción inminente.
Aunque también idealizamos las decepciones... pero ese tema lo dejamos para otro día. Lo único que os recomiendo es que de vez en cuando desconectéis ese "modo búsqueda" del que os hablaba, e intentéis sentir las cosas sin pensar mucho en ellas, sin idealizarlas. Yo cuando lo hago me sucede que hasta estar triste, en cierto modo, me hace feliz.

Perdón por los centímetros de más.

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