Otro despertar sobresaltado en el que era incapaz de recordar qué estaba soñando. A ciegas, fruto de un acto reflejo, buscaba a su alrededor... Pero no encontraba nada. Tan vacío como la cama se sentía su corazón. Un corazón que sólo podría llenarse con sus miradas, sonrisas, besos, abrazos y caricias. Porque, ahora sí, los echaba de menos.
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